Fray Domingo de Betanzos vs el diablo, leyenda
Hay una leyenda muy famosa en Tepetlaoxtoc que se ha pasado de padres a hijos en infinidad de generaciones, la de fray Domingo de Betanzos contra el diablo, te presentamos la versión de fray Juan José de la Cruz y Moya, cronista dominico que vino a Tepetlaoxtoc y recogió este relato en el año de 1757.
"Maquinando pues el Demonio, mapas y trazas para persuadir a
los indios, no dieran crédito a la doctrina, que les predicaba el santo Fray
Domingo, y los demás Religiosos sus compañeros, tomó la figura de un Viejo
venerable, y se les empezó a manifestar Dentro de una cueva en la en la que fingió
haberse retirado a morir, por no ver las aflicciones de su muy amada Indiana Generación.
A la novedad empezaron a ocurrir los indios a él deseando verle, oírle, porque al engañarlos mejor solía revelarles muchas cosas ocultas, con lo que, en breve,
consiguió pervertir los corazones de muchos que lo que maldito deseaba. Lo
mentaban con ellos con palabras mui sentidas, fingiendo lágrimas, y miseración
de la facilidad con que habían vuelto la espalda a sus antiguos Dioses,
engañados por los hombres extranjeros. Decía les que de aquí se habían visto
desgracias, y perder el Señorío de su grande y rica tierra; pero que si
arrepentidos de lo hecho, dejaban la Doctrina y perniciosa Ley, que habían
nuevamente recibido, que los Dioses, apiadados de ellos, los volverían a
recibir bajo su protección, y tutela como antes, olvidados de su ingratitud, y
del grande agravio que le habían hecho, en dejar su culto, y sacrificios y en
haber demolido sus aras, destrozando sus estatuas, y derribando sus Templos.
En muchos hizo tal impresión esta diabólica astucia, que
pesarosos de ser cristianos, se volvieron en lo oculto a sacrificar a los ídolos,
siéndoles molesto, el asistir a la Iglesia y a todo lo que era utilidad de sus
almas, como oír Misa, asistir a los sermones de los Religiosos, y a las horas
de Doctrina, que había cada día.
No dejó de conocer el Siervo de Dios: y convencido en que Satanás
había urdido alguna trama de las suyas, para poder perder aquellos miserables, que
el Señor por su misericordia les había sacado de las garras, empezó a averiguar
por los niños que son los que dicen las verdades, y por otras personas, de
quienes tenía satisfacción, y confianza, la causa de haberse resfriado tanto en
el Servicio de Dios en Pueblo del Tepetlaoxtoc y de ya no pedir ninguno el
Santo Bautismo, habiendo aun muchos infieles en el Pueblo y en todo aquel
partido.
Informado plenamente ser todo aquello tramoya. efecto de las
malditas persuasiones del fingido viejo y verdadero Diablo, que se dejaba ver
en la cueva convocó un día a todo el Pueblo, y le siguiera. Con la estola al
cuerpo fue hasta la cueva donde estaba la infernal Fantasma. Salió el fingido indio,
haciendo visajes, y el Varón de Dios, le hecho la correa al cuello, y le mandó
en nombre de J. C. que lo siguiera, sin mudar figura. Llévalo al atrio del
convento y lo ató de pies y manos a un árbol. Allí lo conjuró de parte de J. C.
y en virtud de su Santo Nombre le mandó, dijera quien era, y que fin había
tenido en tomar aquella figura. A. qué, dando un espantoso aullido, dijo el
falso espíritu: Yo soy el Demonio que envidiando la salvación de las almas de
este gran partí-do les vine a persuadir en esta figura, que adoraran como antes
a los ídolos, y no apreciaran la Doctrina que les predican, ni recibieran la Fe
de Cristo, que les propones.
Pero ahora...; Ay de mí! Compelido de la virtud del
Omnipotente, me veo precisado a decir: que la Ley que tú y los demás ministros
del Altísimo predicáis, es Santa, y la Única que hace a las Almas felices y
bienaventuradas: de tal modo, que el que la desprecia, y no la quiere recibir,
o recibida, no la observa, este se pierde, sin remedio y nos va a hacer
compañía en los ardores del Infierno a mí y a los Espíritus infernales, donde
padecerán eternas penas, mientras Dios sea Dios, que será sin fin.
Atónitos quedaron los indios al oír esto; y sabiendo, que
era Demonio, al que ellos habían empezado a respetar como a oráculo, clamaban
al Siervo de Dios, que lo enviase al Infierno: que ellos prometían vivir de
allí en adelante arreglados a los mandamientos de la Divina Ley, y no volver a
dar oídos a persuasiones diabólicas.
No temas, (Hijos míos, les dijo el Varón Santo,) que Dios
está con vosotros, y quiere vuestra Salvación. Ya habéis vida, como este
engañador de las Gentes pretendió perderlos para siempre, persuadiéndose que
jedaran la Santa y Divina Fe Católica, y otros, que no la recibieran. Todo esto
corresponde mucha pena, aunque, aunque ella tiene eterna en el Infierno; pero
para su mayor confusión, de uno en uno idlo azotando todos, que yo lo haré al último:
Obedecieron los indios, y unos con palos, otros con cueros, y sogas le fueron
dando de golpes, diciéndole al mismo tiempo muchas palabras injuriosas. Hecho
esto se llegó a él el Siervo de Dios, y le dijo con imperio: En nombre de J. C.
Hijo de Dios vivo te mando, que ahora en este punto te vayas al infierno, y no
vuelvas a inquietar a las hechuras de Dios dio le entonces un golpe con la
estola, y convertido en un remolino de negro humo el fingido indio dio un
estallido y se desapareció de los ojos de todos, sin que quedar más rastro de él,
que un hedor. De allí a poco empezó a marchitarse el árbol, en que estuvo
amarrado hasta que se secó del todo.
Con estas, y otras portentosas maravillas, magnificó el
señor a nuestro Santo Fundador F. Domingo de Betanzos en grande utilidad de las
almas, y mucha Gloria de Dios, en cuya virtud logran sus amigos hacer Obras Omnipotentes,
como lo asegura de sí el Apóstol San Pablo."
Esta leyenda me la contaba mi abuela, cuando era niño, en las noches a un lado del tlecuil, mientras tomabamos un café de olla. Tiempo despúes cuando entré a estudiar a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), acudí a la biblioteca del Museo de Antropología, que es una joya por el material que resguarda. Ahí entre sus tesoros se encuentran las crónicas dominicas, que brindan mucha información sobre la fuerza espiritual de Tepetlaoxtoc, empecé a encontrar que varias leyendas que se platicaban en el municipio, estaban registradas en las crónicas de la Provincia de Santiago de México. Posteriormente acudí a la Biblioteca Nacional en la UNAM, donde encontré un texto muy difícil de conseguir: Las noticias relativas de Tepetlaoxtoc, editado por Vargas Rea en 1944. Esta obra se conforma por dos partes en la primera es un extracto del texto conocido como Códice Kingsborough y la segunda parte, era un fragmento de la crónica dominica de fray Juan José de la Cruz y Moya, cual fue mi asombro y emoción, que la leyenda de fray Domingo de Betanzos contra el diablo, que me contaba mi abuela, estaba consignada en tan importante crónica, de la cual había ejemplares en el colegio de Portacoeli y en la parroquia de Tepetlaoxtoc.
Esta leyenda es tal vez la más famosa de las leyendas de Tepetlaoxtoc, que por cierto en el 2024 fueron reconocidas como patrimonio cultural intangible del municipio. Por eso es importante conservarlas, difundirlas y mostrar la relación entre la tradición oral y las fuentes documentales como las crónicas.
Atte.
José Omar Tinajero Morales, cronista municipal de Tepetlaoxtoc.

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