Discurso sobre la Revolución Mexicana

 20 de noviembre del 2025, por José Omar Tinajero Morales

¡El Rugido de la Tierra: Nuestra Revolución!

"La tierra es de quien la trabaja."

Hermanos y hermanas, pueblo de Tepetlaoxtoc. Estas no son solo palabras; son el eco de los cañones, el murmullo de la injusticia y el grito de esperanza que forjó a nuestra nación moderna. Hace ciento quince años, el pueblo mexicano se levantó. No fue un simple cambio de gobierno; fue una revolución; un torrente de dignidad que arrasó con la dictadura, la esclavitud agraria y el silencio opresivo.


 Los Ejes de la Tormenta: Acontecimientos Clave

Nuestra Revolución Mexicana, iniciada en 1910, no fue un camino único, sino un río caudaloso alimentado por diferentes vertientes. El primer rugido fue el de Francisco I. Madero con su llamado a la no reelección, que derrocó la longevidad del régimen de Porfirio Díaz. Pero la caída del dictador solo abrió la caja de Pandora de las verdaderas demandas populares.

Rápidamente, la lucha se bifurcó en movimientos que respondían a necesidades distintas y urgentes: la Justicia Social y la Estabilidad Política. Y aquí es donde dos figuras monumentales se alzan para definir el destino de México, dos líderes que nos enseñan que la revolución siempre tiene dos almas: el corazón en el campo y la mente en la ley.

 El Grito de la Tierra: El Movimiento Zapatista

Desde el sur, desde las tierras de Morelos, surgió la figura inmortal de Emiliano Zapata Salazar. El zapatismo no pedía migajas, pedía justicia fundamental. Su lucha se resume en el lema de su Plan de Ayala: "Reforma, Libertad, Justicia y Ley." Zapata y su Ejército Libertador del Sur no luchaban por la silla presidencial; luchaban por la Tierra y la Libertad. Su causa era sencilla y profunda: devolver la tierra a los campesinos que la habían trabajado por generaciones. Era una revolución agraria pura, la voz del México indígena y rural que exigía la abolición del latifundio y el fin de la servidumbre. Zapata es el símbolo de la dignidad campesina, de la lucha innegociable por el pedazo de suelo que da vida y sustento. Sus ideas quedaron plasmadas en el PROGRAMA DE REFORMAS POLÍTICO-SOCIALES, DE LA  REVOLUCIÓN APROBADO POR LA SOBERANA CONVENCIÓN REVOLUCIONARIA del 18 de abril de 1916, expedido en Jojutla, Morelos, sus artículos sirvieron de base para la Constitución de 1917.

 


 La Arquitectura de la Nación: El Movimiento Carrancista

Al mismo tiempo, en el norte, se levantaba un líder con una visión diferente, más centrada en la estructura de la nación: Venustiano Carranza.

El carrancismo, aunque eventualmente enfrentado al zapatismo, fue el motor que dio a la Revolución su marco legal e institucional. Tras la traición y asesinato de Madero, Carranza se erigió como el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista para restaurar el orden democrático. Su victoria culminó en la joya de la corona revolucionaria: la Constitución Política de 1917, donde se consignaron por primera vez los derechos sociales.

Esta Constitución es nuestro legado más preciado. En ella, la visión de Zapata se plasmó en el Artículo 27, sobre la propiedad de la tierra; y la lucha obrera de otros revolucionarios se consagró en el Artículo 123, que protege a los trabajadores. El artículo 115, clave para lograr la autonomía municipal. Carranza nos dio el documento fundacional que buscó transformar las demandas sociales en leyes vigentes para todos los mexicanos.



 Nuestra Herencia Revolucionaria

Hoy, la tierra y la ley nos hablan de aquellos días. La Revolución fue sangrienta, sí, pero fue necesaria. Nos dejó un país que reconoce que la justicia social no es un favor, sino un derecho inalienable.

La lección más grande que nos dejaron Zapata y Carranza es que México necesita tanto la pasión del idealista que clama por el pueblo descalzo, como la mente del estadista que sabe cómo escribir ese ideal en piedra legal. Necesitamos la tierra y la ley.

¡Que el recuerdo de su sacrificio no sea solo una fecha en el calendario! ¡Que sea una llama viva en nuestros corazones! ¡Una llama que nos impulse a luchar cada día por la justicia, la igualdad y la soberanía de la patria!


¡Tepetlaoxtoc y la Flama de la Revolución!

¡Villa  de Tepetlaoxtoc de Hidalgo, escuchen! ¿Saben dónde están escritas las páginas más valientes de nuestra historia local? No están solo en los libros de texto, ¡están en la tierra que pisamos, en los cerros que nos rodean! Tepetlaoxtoc no fue un simple espectador, ¡fue un campo de batalla y un nido de resistencia en la Revolución Mexicana! 


El Desarrollo: La Sombra de Zapata y la Lucha en los Cerros

Corría el año 1911 cuando las primeras alertas de actividad revolucionaria llegaron a esta región. Pero la verdadera intensidad se desató en 1913, bajo la poderosa influencia del líder agrario Emiliano Zapata.

Nuestro municipio se convirtió en escenario de feroces encuentros entre las fuerzas federales y los aguerridos revolucionarios zapatistas.

El movimiento zapatista en Tepetlaoxtoc fue liderado por el general Genovevo de la O , un lugarteniente directo de Zapata, un hombre que se levantó en 1910 contra Porfirio Díaz y que se unió al agrarismo de Zapata en febrero de 1911.

Los combates se libraron en puntos que todos conocemos: los cerros Cuajío, Xoxouhqui, el cerro El Ocoyo, y las alturas de Altica. ¡Nuestros cerros no solo fueron testigos, sino trincheras!

Los partes militares de 1911 y 1913 dan cuenta de la vigilancia, la captura y la persecución de zapatistas en Tepetlaoxtoc, demostrando que esta era una zona clave en el esfuerzo por sofocar o expandir el movimiento revolucionario.

Los nombres de los comandantes y batallones federales que defendían al usurpador Victoriano Huerta que intentaron detener la ola—como el 49° Batallón y el 40° Batallón Auxiliar—son prueba de la seriedad de la amenaza que representaban los zapatistas aquí mismo.


La Conclusión: La Herencia de la Lucha

La revolución fue una época de fuego, sacrificio y esperanza, y Tepetlaoxtoc pagó su cuota de sangre en la búsqueda de la justicia.

Hoy, al recordar los encuentros en Altica, El Ocoyo o Xoxouhqui, no solo recordamos batallas; recordamos que el espíritu de la lucha por la tierra y por un México más justo latió con fuerza en nuestros campos. La presencia de hombres como Genovevo de la O y las escaramuzas en nuestras propias alturas son un testimonio imborrable de que Tepetlaoxtoc fue, es y será, tierra de Revolución. Tepetlaoxtoc Municipio Heroico, presente siempre en las luchas a favor de la patria

¡Que viva Tepetlaoxtoc! ¡Que viva la Revolución! ¡Que viva México!


Fuente:

Información obtenida en Archivo de la Defensa Nacional y en las memorias de José Perafán de las cuales se hizo en un extracto que está en el libro Vientos de Nostalgia.


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